martes, 11 de agosto de 2009

CARTA A LOS PADRES DE LOS ALUMNOS DE RELIGION

Carta a los Padres

Plataforma por la Religión en la Escuela

Los padres tienen el pleno derecho a que el pleno desarrollo de la personalidad de sus hijos integre la formación religiosa y moral conforme a sus propias convicciones. (Constitución española art. 27,3)


Hola padres y madres de alumnos:

Somos los profesores de religión de vuestras hijas e hijos. Queremos compartir con ellos y con vosotros el próximo curso. Las razones ya las conocéis, pero os recordamos "para qué sirve que estudien religión".

En primer lugar, la asignatura de religión es una opción libre y respetable, no obligatoria para nadie, que elegís como parte de la mejor educación para los hijos. Les enseña a comprender el pasado y a analizar la mentalidad de hoy desde el modelo cristiano, ayudándoles a decidir con libertad acerca de las grandes cuestiones de la vida. Eso lo hacemos profesores preparados y concienciados con nuestro trabajo, con una formación actualizada.

Nuestras clases acogen alumnos de muy diversos orígenes y motivaciones, y educamos para el diálogo entre creyentes de diversas religiones y con no creyentes como base para la paz. A esta opción están también invitados quienes llegan a nuestro país y quieren conocer mejor nuestra cultura y valores.

Como padres os animamos a que elijáis nuestra asignatura para vuestros hijos eso ayudará en gran manera a que se os respete este derecho cuando se trate de regular su educación. Para ello también podéis animaros a participar y formar parte de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos de los centros educativos.

Sólo deciros que agradecemos la confianza que depositáis en nuestra labor, y esperamos responder a la misma ayudando a vuestros hijos e hijas a madurar como personas. A todos ellos un ¡bienvenidos! ¡benvinguts! ¡bienvenus! ¡welcome!....

A vuestra disposición, sinceramente.



Carta de un padre socialista a su hijo

Este documento nos puede ayudar. Es la carta de Jean Jaurès, socialista fránces y fundador del periodico L'Humanite.

Dejo algunas frases de esta carta:

"... tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas, y no lo serían sin un estudio serio de la religión."

"...¿qué comprenderías de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo, sin conocer la religión, que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?. "

"... sólo son verdaderamente libres de no ser cristianos los que tienen facultad para serlo..."

"Te sorprenderá esta carta, pero precisa, hijo mío, que un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podría excusarme de esa obligación."

Nueve motivos básicos para la defensa de la clase de religión católica

1ª.- Es un derecho, no un privilegio: A base de tanta polémica sobre la clase de religión, algunos padres católicos pueden estar arrastrando una especie de complejo, como si les hubiesen llegado a hacer creer que la presencia de la clase de religión en la escuela es una reminiscencia de tiempos pasados, en esta sociedad democrática. Muy al contrario: se trata de un derecho constitucional, amparado en el artículo 27.3 de la Constitución. Los padres tienen derecho a marcar la orientación moral y religiosa de la formación de sus hijos, y las autoridades tienen el deber de poner los medios para que esto se lleve a cabo. Por si cupiese alguna duda, bastaría comprobar cómo la asignatura de religión tiene, en el momento presente, un tratamiento bastante más relevante en la mayoría de los países europeos que en España.
No estará de más recordar que el dinero con el que se paga a esos profesores de religión, al contrario de lo que parece desprenderse de algunas críticas contra la Iglesia, no sale del bolsillo particular de ningún gobierno, sino del de los propios padres.
2ª.- La clase de religión no es lo mismo que la catequesis: Son dos cosas distintas, y no cabe argumentar que la opción por una haga innecesaria la otra. La enseñanza religiosa en la escuela se circunscribe a un ámbito cultural, mientras que en la catequesis se procura introducirnos en el seguimiento personal de Jesucristo. Aun a riesgo de simplificar la cuestión, podríamos decir que la clase de religión y la catequesis se diferencian y se asemejan, de forma similar a como lo hacen el “conocer” y el “amar”.
3ª.- Comprender la cultura que hemos heredado: Un joven español no podrá entender la pintura, la música, la escultura, la arquitectura, la filosofía, la historia, la política, el folclore, las tradiciones… si no conoce en profundidad los fundamentos de la religión católica. Y lo mismo cabría decir, en un nivel más genérico, de una comprensión mínima de las demás religiones, para poder asomarnos a esta “aldea global” en la que vivimos.
4ª.- Frente a la fragmentación del saber, necesitamos una cosmovisión: Hoy en día existe una gran “parcelación” en el saber humano, acompañada de una sobreacumulación de datos, tanto en las disciplinas científicas como en las humanísticas. Se trata de una fragmentación que ha contribuido notablemente a la proliferación de crisis de identidad cultural, de valores, de tradiciones…
Con frecuencia se recurre a la mera explicación de que esa fragmentación es fruto inevitable de la especialización en el saber, olvidando que la exclusión del hecho religioso también nos está dificultando la integración de todos estos conocimientos en una sabiduría global.
5ª.- La religión responde al sentido de la existencia: Una enseñanza global debe responder a las preguntas clave sobre el sentido de nuestra existencia. ¿De qué me sirve conocer la evolución del Universo, si nadie me explica por qué y para qué estamos en esta vida? ¿Cómo podemos fundamentar los derechos del ser humano sin dar razón de la diferencia esencial entre el animal irracional y el hombre espiritual? ¿Cabe hablar con optimismo de los avances científicos y de la sociedad del futuro, si no tenemos fundamentada nuestra esperanza en el más allá de la muerte?...
6ª.- Más que el rechazo a la religión, el problema es la ignorancia religiosa: Para poder rechazar algo, primero hay que conocerlo. Hoy en día, muchos reniegan de una religión que no han conocido, y sobre la cual solamente se les han transmitido determinadas leyendas negras.
El nivel de ignorancia en materia religiosa ha crecido tanto que, hoy en día, no podemos ni debemos dar nada por supuesto; es necesario comenzar por los fundamentos básicos. Recuerdo el caso de un joven español, de unos 25 años de edad, quien tras observar la procesión del Corpus Christi por las calles, preguntaba por qué el sacerdote caminaba mirándose de continuo a ese “espejo”…
7ª.- La materia religiosa interesa al hombre de hoy: No es cierta la suposición de que el hombre moderno no sea religioso. De hecho, la ignorancia religiosa tiende a crear continuos mitos y sucedáneos del hecho religioso. Cuando dejamos de creer en Dios, tendemos a creer en cualquier cosa.
El fenómeno de la proliferación, en los últimos años, de novelas esotérico-religiosas, al estilo del Código Da Vinci, es bien sintomático. ¡Cuántos se aprovechan del desconocimiento de muchos católicos sobre su fe y sobre la historia de la Iglesia, para confundir la realidad con la ficción! La ausencia de conocimientos básicos hace difícil distinguir entre lo que son fábulas, fantasías o ataques a la historia y a los valores de la Iglesia.
El fenómeno de tantas novelas y películas centradas en lo sagrado y misterioso, denota que el hombre moderno sigue siendo religioso, pero también demuestra que su ignorancia religiosa lo hace más manipulable que nunca; hasta el punto de ponerse a merced de quienes pretenden que se posicione siempre en contra de la Iglesia Católica.
8ª.- Diálogo interreligioso: Somos sobradamente conscientes del grave problema que la paz mundial tiene con el fundamentalismo islámico. Cada vez vemos con más claridad que la estabilidad internacional, e incluso nuestra convivencia con tantos inmigrantes, necesita estar sustentada en el diálogo interreligioso. Ahora bien, sólo puede dialogar quien tiene conciencia y conocimiento de su punto de partida. De lo contrario, más que a una “alianza de civilizaciones”, estamos abocados a la desaparición de la nuestra.
9ª.- Educación moral: Está claro que una educación integral debe incluir la dimensión moral. De poco servirán la acumulación de conceptos en la enseñanza, si no hay un espacio específico en el que se eduque en comportamientos morales como la sinceridad, solidaridad, justicia, respeto, generosidad… He aquí otra dimensión esencial de la asignatura de la religión: la moral.
Hasta la reforma educativa de hace tres años, la asignatura de religión era evaluable y tenía la ética como alternativa de libre elección. Los padres, la Iglesia y la gran mayoría de los sectores sociales, entendían que aquélla era una solución justa. Existía la posibilidad de elegir entre una enseñanza moral confesional o una ética aconfesional. La gran pregunta es: ¿Por qué se derogó algo tan razonable que funcionaba bien? ¿Por qué cada reforma supone, en la práctica, una vuelta de tuerca más, en orden a un progresivo arrinconamiento?
¡Valoremos la clase de religión! Es un derecho para los ciudadanos, es un deber de conciencia para los católicos, es una necesidad para la felicidad de nuestros hijos y es buena para la sociedad



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